Suelo decir que no creo en la suerte, diría que por lo general cuando me han dicho que la he tenido, la suerte, simplemente le estaban poniendo un adjetivo poco identificativo a la combinación del esfuerzo con una serie de conocimientos recopilados dentro de la mente de una misma; que unidos a la llamada experiencia y aplicados, dan como fruto un hecho concreto. Pero poco se habla, de cuando toda esa combinación y un hecho concreto, no obtienen como fin un resultado satisfactorio.
Hay algo en lo que he pensado y creo que sí, podría llamarse suerte, porque no hay forma alguna de que no suceda por pura aleatoriedad. Hablo del amor, pero no hablo de enamorarse en sí, descartaría también en este concepto el amor de familia. Hablo de que, en un determinado momento, des con una persona de la cual no solamente te enamores, si no que esto sea mutuo y sea de verdad. No suelo decir palabrotas, pero me parece la cosa más jodidamente casual e inesperada que te puede suceder en la vida. También creo que, y sin pretender ofender, la mayoría de las personas están con sus parejas por no estar “solas”, porque saben que es algo que escapa a su control, porque como narices vas a controlar, buscar o encontrar algo que realmente y honestamente, no puedes controlar, buscar ni encontrar, simplemente pasa o no pasa, porque si hay algo que tengo claro es que cuando a uno le pasa, lo sabe, la otra historia es tener la suerte de que cuando le pase a uno sea mutuo.
Si lo pensáis profundamente es como de las cosas más complicadas que te pueden pasar realmente en la vida, simplemente no puedes elegirlo, por eso creo que eso sí forma parte de la suerte.
El resto de las cosas puedes focalizarlas, puedes confrontarlas, puedes prepararte, pero… ¿Cómo narices se prepara uno para querer? Pues simplemente pasa y ya.
Y diréis, pero la pareja se construye, sí, estoy de acuerdo, pero se construye en base a, también hay muchos que simplemente se conforman con que les quieran, a mí me parece bastante triste. Prefiero pasar mi vida sin pareja y pudiendo decir que sé lo que se siente cuando uno encuentra a alguien, que vivir sabiendo que estoy privando a otra persona de que la quieran con suerte.